- Escribir todos los días. La escritura es un hábito diario. Se ejercita como cualquier otro hábito de la vida. La inspiración y el talento es un cuento aspiracional.
- Corregir es crear. Releer y corregir una y mil veces lo escrito es fundamental para alimentar el hecho creativo.
- Leer en voz alta lo escrito. Te ayudará a encontrar la musicalidad del texto: ritmo, coloratura, tempo, verdad y lógica de la historia.
- Lo escrito es como un pan, a veces hay que dejarlo leudar para que crezca. Cuando lo retomemos luego del reposo, nos sorprenderá.
- Los diálogos son veneno concentrado. Nada se dice por decir, todo se dice porque es necesario para la trama.
- Todas las ideas tienen formas de contarse. Hay tantas formas como ideas. Encontrar esa forma es hacer dramaturgia. El drama se constituye en un espacio, tiempo y con personajes.
- Para romper las estructuras clásicas primero hay que aprenderlas. Picasso realizó estudios naturalistas sobre cómo dibujar una paloma hasta que la llevó al cubismo.
- Una obra de teatro es un organismo vivo, cada palabra, situación, personaje, tienen un sentido de estar y ser, y contribuyen a la vida del texto.
- No es el autor/a quien habla sino los personajes. Hay que escucharlos y dejarlos ser. En la contradicción está el motor.
- Los personajes accionan, las situaciones accionan, el espacio acciona, el tiempo en que sucede acciona.
Decálogo de la escritura dramática según Sandra Franzen


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