Gira trunca

De Sandra Franzen

3er. Premio en el Concurso de Dramaturgias Escritas por Mujeres del Instituto Nacional de Teatro 2020.

Publicada por Editorial INTeatro.

Traducida al inglés, alemán e italiano.


Personajes:

BLANQUITA y ESTRELLITA. Artistas populares.

ESCENA 1. EN CAMARINES.

En el camarín de un teatro de provincia en un pueblo perdido de la pampa gringa. Blanquita, vestida de gaucho, llora desconsolada mientras se quita el maquillaje. Estrellita, vestida de paisana, dobla trajes de los vestuarios y los mete de sopetón en una valija. Lo hace con furia, roja de la rabia.

BLANQUITA.Desde Colonia Vera que les vengo repitiendo que Alfonsina no se me da y ustedes que no, que la Storni gusta, que es argentina y mujer, que la pampa respira Alfonsina por eso del mar y el frente marítimo y…

ESTRELLITA. Nadie habló de ningún frente marítimo, Blanca María, y menos en la pampa gringa. Acá el único frente es usted y un frente de tormenta porque nos quieren linchar hasta los niños del cuerpo de bailes típicos…

BLANQUITA. No me diga así que me rompe el corazón…(llora) Usted y Amador arman el repertorio y me lo enchufan de sopetón, ¿yo que puedo hacer?

ESTRELLA. ¡Aprendérselo! ¡Somos una compañía con más de veinte años! ¡Mire si nos va a criticar el repertorio! Mientras usted andaba recitando poetas foráneos por teatros rascas del interior, nosotros con Amador triunfábamos en América Latina con nuestro mejor número “Proezas argentinas de hoy y siempre” … ¡Un éxito del cono sur! ¡Qué épocas!… Hasta que llegó usted …

BLANQUITA. Promesas…

ESTRELLA. ¿Qué?

BLANQUITA. El espectáculo se llamaba Promesas argentinas…

ESTRELLA. No. Proezas. Se lo puse yo al título.

BLAQUITA. Promesas. Lo recuerdo perfectamente porque fue cuando los conocí, en Campo Andino ese pueblito al norte de la cuña boscosa.

ESTRELLA. ¡No sabe nada de nuestra historia, Blanca María! Mejor no se meta con eso.

BLANQUITA. Sí sé.

ESTRELLA. ¿Qué sabe?

Silencio se miran. Blanquita vuelve al espejo.

ESTRELLITA. ¡Hable!

BLANQUITA. Nada.

ESTRELLITA. Mejor así. (Blanquita moquea) ¡Y deje de llorar! Siempre haciéndose la víctima…

BLANQUITA. Solamente digo que Alfonsina no se me da. Se los dije clarito en Paraje Comandante Pereyra cuando nos tuvimos que quedar los tres en una sola habitación para ahorrar y poder comprar los pasajes de vuelta.

ESTRELLITA. Mala noche esa noche.

BLANQUITA. Porque Amador había hecho mal los números.

ESTRELLA. Amador hace lo que puede.

BLANQUITA. Es el productor, Estrellita, se supone que los números se le dan bien, pero a él no se le dan.

ESTRELLA. ¡Director!

BLANQUITA. ¿Y entonces porqué maneja la plata si no sabe?

ESTRELLITA. Alguien tiene que hacer el trabajo sucio, cobrar, pagar, todo tan ajeno al hecho artístico, pero tan necesario en este mundo capitalista. Amador lo hace a su pesar.

BLANQUITA. No parece. En esta compañía lo que menos tenemos es un capital, sólo trabajo. No es necesario que Amador sufra, yo me ofrecí. A mí me van muy bien las matemáticas. Se los dije en Virgencita de Itatí ese verano que estuvimos a mate cocido y pan duro una semana porque el borderó” estaba muy apretado dijo Amador. A mí me pareció que la platea estaba colmada en Itatí, que había muchos gastos dijo él. ¿Qué gastos? Si parábamos en un aula de la escuela fiscal y teníamos una comida al día. Me acuerdo de que las madres de la Cooperadora se compadecieron y nos compartieron un vitel toné que les había sobrado de la navidad…

ESTRELLA. ¡Cómo le gusta regodearse en las penurias, Blanca María! Alma de fracasada tiene usted…

BLANQUITA. Todo lo contrario, Estrellita…

ESTRELLA. ¡Estrella! No me diga Estrellita.

BLANQUITA. Pero si son nuestros nombres: “Estrellita y Blanquita, varieté de canto y recitado argentino”

ESTRELLA. Eso arriba del escenario. En la vida misma somos Blanca María y Estrella Esmeralda.

BLANQUITA. Una nunca deja de ser artista.

Estrella toma aire, coloca sus brazos en jarra y adelanta un pie, adoptando una figura de bailadora española.  Impostada.

ESTRELLITA. Quiero que se vaya.

BLANQUITA. ¿Adónde?

ESTRELLITA. Que deje la compañía.

BLANQUITA. ¿Qué dice?¿¡Qué deje el teatro!?

ESTRELLITA. Que nos deje a nosotros.

BLANQUITA. Pero si somos un dúo…

ESTRELLITA. Seré un solo.

BLANQUITA. Bueno, un trío con Amador.

Estrella trastabilla apenas perdiendo el equilibrio. Se sienta.

ESTRELLITA. A Amador no lo meta.

BLANQUITA. Él se metió solito.

ESTRELLITA. (Ignorando el comentario) Con usted fuera de nuestras vidas volveremos a ser una pareja, un par. ¡Lo que siempre fuimos!

BLANQUITA. Insiste con lo de la vida, cómo si la vida fuese solo la realidad. ¿Acaso no es ficción la vida a veces? ¿No es aquello que fantaseamos? ¿Lo que imaginamos ser jugando a ser otros?

ESTRELLITA. ¡Estamos en el camarín de un teatro de provincia de mala muerte! ¡Más realidad que esa imposible!

BLANQUITA. ¡Cada vez que me salteo alguna línea me echa de la compañía!

ESTRELLITA. ¿¡Una línea!? ¡Un párrafo entero! ¡Qué digo párrafo, dos páginas se salteó!

BLANQUITA. Se me hacen blancos. Hace 15 años que se repite esta situación, como en el teatro. Una y otra vez: la misma situación los mismos parlamentos. Yo me equivoco, usted se enoja y me echa… me equivoco, se enoja y me echa…

ESTRELLITA.  ¡Veinte años con el mismo repertorio y todavía no se lo aprendió! ¡Burra! Qué falta de profesionalismo… (Toma aire) Pero este es el final. ¡Quiero que se vaya definitivamente!

Se miden con la mirada por unos segundos.

BLANQUITA. ¿Y quién va a hacer el contrapunto con el recitado?

ESTRELLITA. (Recita declamando aparatosamente) Va monólogo con guitarrita de fondo en cinta grabada: “Llegará un día en que la raza humana /Se habrá secado como planta vana, /Y el viejo sol en el espacio sea /Carbón inútil de apagada tea. /Llegará un día en que el enfriado mundo /Será un silencio lúgubre y profundo: Una gran sombra rodeará la esfera/ Donde no volverá la primavera” … Me los sé de pe a pa, le vengo soplando en el oído a Alfonsina hace años…

Blanquita llorisquea como niña y taconea en el lugar como potranca recelosa.

ESTRELLITA. ¡No pucheree Blanca María! Acá le metí dos trajes de paisana completos y uno andaluz que va de regalo a modo de compensación, en el caso que correspondiera. Usted me debe tantos años de contra escena, de dejarme pagando con los pies y ¡cagarme los remates!… Disculpe el exabrupto, no es mi estilo la mala palabra yo que soy una purista del lenguaje, pero usted me saca de mis cabales…  

BLANQUITA. Está disculpada, Estrellita…

ESTRELLITA. ¡Estrella Esmeralda! (Resopla. Se pasa la mano por la cara) Le metí también el rojo cereza que tanto le gusta que tiene una corsetería muy fina con piedras preciosas y… (La mira un segundo) bue… no sé si le va a quedar porque se ha ensanchado un poco de cintura últimamente. ¡Le advertí, pero usted no suelta la torta alemana!  ¡Sin lágrimas, Blanquita! Esto venía cantado desde Pueblo América como le gusta decir. Así que no lo haga difícil, reciba lo que le damos y agradezca. ¡Porque hay que ser agradecida en la vida, mierda!

ESTRELLITA. El exabrupto…

BLANQUITA. Disculpe.

Se miran en silencio. Estrellita le hace una seña con el mentón para que agarre el bolso y se vaya. Blanquita inmutable. Se repite la acción con mayor impaciencia de Estrellita. Blanquita no se mueve. Luego de unos segundos.

BLANQUITA. Yo no dejo la compañía.

ESTRELLITA. Ya no pertenece más. Está decidido.

BLANQUITA. ¿Quién lo dice?

ESTRELLITA. Lo digo yo.

BLANQUITA. ¿Y Amador?

ESTRELLITA. ¿Qué hay con Amador?

BLANQUITA. ¿Qué dice?

ESTRELLITA. Está de acuerdo.

BLANQUITA. ¿De acuerdo?

ESTRELLITA. Si.

BLANQUITA. No lo creo.

ESTRELLITA. ¡Está de acuerdo, le digo!

BLANQUITA. Que me lo diga él.

ESTRELLITA. No te retobes, Blanca María.

BLANQUITA. (Firme) No me tutee, Estrella Esmeralda. ¿Lo llama usted o lo llamo yo?

ESTRELLITA. Blanca María…

BLANQUITA. Estrella Esmeralda…

Están como dos animales embravecidos a punto de abalanzarse una sobre la otra.  

ESTRELLITA. ¿¡Cómo se llama este pueblo de mierda!?

BLANQUITA. No ofenda así que el presidente comunal es muy gente. Nos metió enseguida en el bar de las instalaciones para esquivar los sillazos de los muchachos del equipo de fútbol del club local en la función de estreno.

ESTRELLITA. Es lo que digo, un pueblo de ignorantes insensibles.

BLANQUITA. ¡Santa María!

ESTRELLITA. No es momento para ponerse a rezar.

BLANQUITA. Santa María se llama el pueblo.

ESTRELLITA. (Sarcástica) ¡Perfecto! Entonces como le gusta decir, Blanquita: “Blanca María/en Santa María/usted/se va de la compañía”

BLANQUITA. (Boqueando) ¿Esta vez es verdad?

ESTRELLITA. La realidad misma. ¡Adiós y buena suerte!

Estrellita le sostiene la mirada y le indica la puerta. Blanquita agarra el bolso lentamente hace unos pasos hacia la puerta.

BLANQUITA. Esto no será por Amador, ¿no?

ESTRELLITA. ¡Fuera!

Blanquita sale moqueando. Estrellita la mira imperturbable hasta que sale. En soledad deja asomar su sentimiento, moquea un poco y se recompone.   

ESCENA 2. EN EL ESCENARIO VACÍO.

Escenario del mismo teatro de provincia. Solamente una silla donde está sentada Estrellita llorando a moco tendido. Blanquita a su lado, le coloca una mano en el hombro como consolándola mientras se abanica con la otra. Afuera se oyen truenos con la fuerza de una tormenta que está por explotar.

ESTRELLITA. Usted es la responsable de todas mis desgracias…  

BLANQUITA. (Alcanzándole un pañuelo) ¡Otra vez la burra al trigo! Qué injusta es conmigo, Estrella Esmeralda. ¿Le puedo decir Estrellita?

ESTRELLITA. ¡No!

BLANQUITA. ¿Cuándo me va a levantar la penitencia?

ESTRELLITA. ¡Nos dejó por su culpa!

BLANQUITA. Nuestra, en todo caso.

ESTRELLITA. Usted fue como un tornado, se nos metió entre nosotros y nos dejó desolados.

BLANQUITA.  Hace más de treinta años que estamos juntas. Le hemos puesto el pecho a las balas. Yo más que usted, porque usted de pecho viene medio llovida, pero…

ESTRELLITA. Me distraje. ¡Usted me entretuvo! (Respira hondo. Se sobresalta. La increpa) No estarán entendidos los dos, ¿no? ¡Me hicieron interpretar la escena del despido y en un par de días se encuentran en algún pueblo vecino y se ríen a mis espaldas como lo vienen haciendo desde hace años! ¡Escorias! ¡Roñas!

Estrellita se le abalanza, Blanquita la frena con el texto.

BLANQUITA. Se fue con la Reina del Zapallo, Estrella Esmeralda. 15 años la desgraciada. Un figurín. Si usted está así, imagínese cómo está el padre de la criatura. Cuando lo agarre a Amador le pega cinco balazos por la espalda o lo obliga a casarse. Una de dos (Pausa Suspira) ¿Qué podemos hacer nosotras ante la crueldad de la naturaleza? Cinturita de avispa la cretina. Se la llevó con promesas de estrellato, Estrella. De esas promesas que las dos sabemos muy bien. Y además estamos viejas…Muy viejas…

ESTRELLITA. Hable por usted que yo me conservo perfectamente. La otra noche los muchachos de la nocturna me silbaron desde que entré a escena hasta que terminé mi número de baile flamenco.

BLANQUITA. La chiflaron, Estrella. No distingue usted. Diga que otra vez intervino el presidente comunal que, si no, terminábamos en el dispensario del sanatorio local.

Estrella irrumpe en un llanto desgarrador. Blanquita le palmea el hombro.

ESTRELLITA. Me abandona por una quinceañera que no sabe ni leer de corrido. ¡Qué humillación! ¡Dejarme a mí que puedo interpretar el “ser o no ser” en un susurro a media voz con mejor dicción que Sara Bernhard! ¡Que poseo el escenario con más gallardía que la Trinidad Guevara, y que me paro debajo de un cenital con más precisión que la Blanca Podestá!

BLANQUITA. No hay ilustración ni talento que compita con un par de turgentes tetas quinceañeras. Una desgracia la humanidad, no hay futuro.

ESTRELLITA. Una desgracia ese hombre primitivo.

Las dos suspiran. Miran el vacío.

ESTRELLITA. (Hipando) ¿Cuándo pasa el Lucero del Litoral?

BLANQUITA. El domingo que viene.

ESTRELLITA. ¿¡En una semana!?

BLANQUITA. ¡Si es que viene!… así me dijo Polito, el chico encargado del bar del club de bochas, el que está atrás de la casa de ramos generales, ¿vio?… Rico chico.

ESTRELLITA. ¡No quiero saber nada de este pueblo! ¡Váyanse todos a cagar!

BLANQUITA. ¡La boquita Estrella! ¿Qué pasó con el lenguaje purista y la poesía? Que no la escuche el cura que ya nos agarró idea. No le gustó nada el cuadro homenaje a la Revista criolla y en especial cuando digo los chistes con doble sentido, esos que me obliga a contar Amador…que me obligaba.  Debo reconocer que ahí los muchachos de la nocturna un poco se congraciaron con el espectáculo…

ESTRELLITA. Es un cuadro abominable. Patético como este lugar como usted y como yo… (Estalla en llanto otra vez)

BLANQUITA. Usted me dice siempre que hay que ser agradecida en la vida. Me lo dijo ayer nomás. Así que agradezcamos a Don Celestino que nos tiró un par de colchones en el camarín hasta el domingo. Está un poco húmedo porque la vertiente está alta, pero es más seguro que la iglesia me dijo. El teatro está en el lugar más alto del pueblo, mire usted, así me dijo el presidente comunal. En cambio, la iglesia está en un pozo. Paradojas de la arquitectura pensé yo:  lo sacrílego en lo más alto y lo sagrado en lo más bajo.

ESTRELLITA. ¡Dios mío! ¡Qué tragedia! ¡Qué tragedia!

BLANQUITA.  ¡Estamos en un teatro, que es vida! Hemos salido de cosas peores. ¡Tenga! (Le da otro pañuelo)

ESTRELLITA. ¿Peor que ser abandonadas por ese miserable que toda la vida se aprovechó de nosotras?  Que nos hizo trabajar como esclavas, sin descanso, doble función los sábados, matiné y horario especial después de misa los domingos. ¡Hijo de una gran perra! Haciéndonos dormir en pocilgas mientras él iba a un mejor hotel porque era el empresario y no se podía enfermar sino qué iba a ser de nuestras vidas… ¡Hay dios mío qué desgracia más desgraciada! ¡Me quiero morir! ¡Me quiero morir!

Estrellita camina por el escenario con grandes aspavientos repitiendo “me quiero morir” como una diva engolada.

BLANQUITA. Qué bien le salen los textos cuando le pone el cuerpo, Estrella Esmeralda. Deberíamos hacer una Medea o una Fedra, le sienta muy bien la tragedia.

ESTRELLITA. ¡No estoy actuando, Blanca María!

BLANQUITA. Ya sabe que no distingo. Le venía diciendo desde Colonia Santa Rita, que Amador nos estafaba, pero usted que no, que era un santo varón que se hacía cargo de nosotras como si nosotras fuésemos un par de niñas bobas, incapacitadas de poder manejarnos en la vida y en el teatro…

ESTRELLITA. (Se detiene abruptamente y la mira)Usted un poco lo es, Blanca María. Digamos que no es una luminaria ni para el arte ni para los negocios.

BLANQUITA. El rencor no la va a conducir a nada bueno, Estrella. Porque todo ese veneno metido adentro que tiene la va a terminar enfermando como le pasó a mi tía Lilibeth. Cáncer fulminante. Acepte de una buena vez que Amador me pedía cosas en la cama que usted no le quería dar, por pacata o por educación católica, no sé muy bien cuál es su trastorno, pero a él le gustaban las chanchadas y yo le daba el gusto porque a mí también me gustan las chanchadas… ¡Sépalo de una buena vez!

ESTRELLITA. ¡Cállese vieja de mierda!

BLANQUITA. En la edad estamos pardas así que lo de vieja me resbala. Y yo no voy a enemistarme con usted porque usted es mi única amiga y a pesar de que el otro día en el cuadro del flamenco me cambió las castañuelas de lugar y tuve que improvisar haciendo un toro, yo la quiero.

ESTRELLITA. ¡Yo la odio! ¡La odio Blanca María! Ojalá la parta un rayo en este mismo instante y caiga muerta y se la coman los gusanos… ¡Y se pudra en el infierno al lado de su Amador! ¡Degenerada!

BLANQUITA. En eso usted no se queda atrás, no quisiera recordarle el episodio bochornoso con los monaguillos de la parroquia de San Juan de las Escobas, provincia de Catamarca.

ESTRELLITA. (Abalanzándose sobre ella) ¡Cierre la boca o la mato!

BLANQUITA. (Estrangulándose una a la otra) ¡La sacristía parecía un cuadro del Bosco! Ahhh… El cura terminó internado y al intendente le quemaron la casa por habernos contratado como número central para la fiesta del pueblo… acuérdese… ah…ah… suelte Estrella que me ahogo…

ESTRELLITA. ¡Infamias! ¡Puras infamias! Ahhh… ahhhh…. ¡Meterse con el hombre ajeno…desgraciada ahh… afloje… ¡Vieja de mierda!

BLANQUITA. ¡La boquita! …. Ajjjj…. ¡Vieja pederasta! Ahhhh….

Ambas caen de rodillas lentamente, asfixiadas. Suena un trueno que las sobresalta y se sueltan. Quedan boqueando en cuatro patas en el piso. Se recomponen lentamente. Más truenos.

BLANQUITA.  Parece que va a llover en cualquier momento.

ESTRELLITA. Lo que faltaba…

BLANQUITA. Gravísimo. Me comentó Juanita la enfermera que cuando llueve mucho crece el arroyo y tapa el puente. Separados del mundo. Hace unos cinco años parece que estuvieron aislados por seis meses. ¡Un desastre me dijo! Los santos de la iglesia flotaban. El cura se pescó una neumonía y se murió. Trajeron éste que está ahora que es más malo que una hiena dijo Juanita la enfermera. Usted que es creyente rece porque si llueve el domingo al “Lucero del Litoral” no le vamos a ver ni el reflejo en el agua…

ESTRELLITA. ¡Qué tragedia! ¡Qué tragedia! ¡Ay, Melpómene hija de Zeus! Ilumíname para sobrellevar este momento…

BLANQUITA. Es lo que digo, lo griego le va muy bien. Mire, yo le propongo Estrella Esmeralda, en el mientras tanto digo. Morir no nos morimos y ya que estamos en esto de sobrevivir, perdido por perdido… ¿Por qué no vamos armando algo?

Estrella se arregla el peinado y se pasa la mano por el rostro corrigiendo su maquillaje corrido por las lágrimas. Afuera los truenos son cada vez más fuertes. Comienza a llover intensamente.

ESTRELLITA. ¿A qué se refiere exactamente Blanca María?

BLANQUITA. Si se inunda el puentecito no hay salida y tendremos que estar al menos una semana más en este pueblo…

ESTRELLITA. De mierda.

BLANQUITA. Deje de ofender a quién le tiende una mano. Este es un buen momento para renovar el repertorio. Dejar atrás el cuadro del doble sentido, el tango ese que canta usted emulando a Azucena Maizani y que le sale cada vez más desafinado. Yo le he destrozado los versos a Alfonsina hago mea culpa, pero usted últimamente no da pie con bola con las notas, Estrellita. Está muy disonante. ¿Ya le puedo decir Estrellita?

ESTRELLITA. No.

BLANQUITA. Incursionemos en algo que nunca hicimos. ¿No le entusiasma la idea?

ESTRELLITA. Nada que tenga que compartir con usted me entusiasma.

BLANQUITA.  Las hermanitas Paviolo, las solteronas que tienen la mercería en la esquina en frente de la plaza, me dijeron que de chiquitas les gustaba el teatro, que leían la Radiolandia a escondidas de su madre que era una mujer muy severa con el arte, que a la hora de la siesta le robaban los vestidos y jugaban a armar historias y que estarían encantadas de subirse al escenario…

ESTRELLITA. ¿Subirme yo al escenario con tres novatas? ¡Yo que actué con Imperio Argentina! ¡Qué idea tan desafortunada! (Se opaca) Por poco la Paramaunt me convoca para cantar con Gardel, casi, así estuve de ser yo la que hiciera dúo con Carlitos en “Melodía de Arrabal” … si no fuera por… ¡Virgen Santa que lo parió! ¡Si no fuera por…!

BLANQUITA. ¡Amador! Dígalo. Se le cruzó el diablo en el camino y adiós carrera. Así de ingrato es el amor, Estrella Esmeralda. Los hombres no soportan nuestros éxitos. A usted le cortó el estrellato y a mí me hizo su entretenimiento de segunda mano. ¡Anuladas! Lo peor de todo es que las dos lo permitimos y esa es nuestra pena.

ESTRELLITA. Era mi marido.

BLANQUITA. No empiece de nuevo con los reproches.

Se quedan en silencio contemplando la platea vacía. Miran el escenario, la parrilla. Suspiran. Se reconfortan. 

ESTRELLITA. Que hermosos son los teatros, ¿no?

BLANQUITA. Si, son hermosos.

Se quedan silenciosas, sus respiraciones acompasadas.

BLANQUITA. (La palmea) El pibe que trabaja en la imprenta nos escribiría un libreto. Se me acercó él mismo hoy a la mañana.  Ya tiene unas cuantas escenas terminadas. Un tema de acá del pueblo me dijo. Parece que están por cerrar la curtiembre y van a despedir como a 5 empleados. ¡5! Un desastre para la localidad…

ESTRELLITA. Nosotras no nos metemos en política.

BLANQUITA. No es política es teatro.

ESTRELLITA.  Como usted lo cuenta parece lo mismo.

BLANQUITA. Bueno sí, es lo mismo. Me dijo Emelda, que su marido trabajaba en la curtiembre, que lo despidieron la semana pasada porque trajeron una máquina nueva y ya no lo necesitan. ¡Qué obsceno!

ESTRELLITA. ¿¡En qué momento habló con toda esa gente que me nombra como si fueran sus parientes, Blanca!? ¡Habla de ellos como hubiese vivido acá toda la vida!

BLANQUITA. Es gente muy amigable. Con todo el revuelo que armó la fuga de la reina del zapallo con Amador y usted llorando por los rincones que ni se le podía hablar me fui a dar un paseíto por la plaza y bueno, ya sabe, a mí se me dan muy bien las relaciones sociales. Las matemáticas y las relaciones sociales. Es un don que tengo no como usted que está siempre con esa cara de traste y de resentida. Porque finalmente es eso lo que tiene, resentimiento.

ESTRELLITA. ¡Salga de mi vista! ¡Fuera! ¡No la quiero ver más! ¡Lastre! ¡Usted es un lastre! ¡Fuera! ¡Fuera le digo! ¡Salga del teatro que no se la merece!

BLANQUITA. ¿Otra vez me va a despedir? Mire, Estrellita, la única persona que usted tiene en el mundo soy yo. No le queda nada. Ni siquiera las tres esclavas de oro que Amador le había comprado los primeros aniversarios de casados cuando yo no había llegado a sus vidas y él aún le era fiel.

ESTRELLITA. ¿Qué está insinuando Blanca María?

BLANQUITA. Que se fugó con la reina del zapallo y con el alhajero. Ni los aritos de perlas le dejó. Los de su abuela que usted tanto cuidaba y nunca me quiso prestar de ególatra que es… ¡Todo se llevó! Nuestro amor, sus joyas y mis ahorros. Estamos en bancarrota ¡Mal bicho ese hombre!

ESTRELLITA. ¡Quiero desaparecer aquí y ahora, fulminada por un rayo certero que me atraviese el corazón!

Estrellita se apoya en la silla para no desvanecerse

BLANQUITA.  Hay un tiempo para amar y otro para sufrir. Es inevitable.  No existe un sentimiento sin el otro, vienen juntos. O al menos eso es lo que la vida me enseñó. De lo que estoy segura es que aún no es tiempo de morir, Estrella Esmeralda.

ESTRELLITA. ¿Por qué el desasosiego me agarra siempre con usted al lado?

BLANQUITA. (Suspicaz) Hay que ser agradecida en la vida.

Estrellita trastabilla y Blanquita la sostiene. La ayuda a sentarse. Llueve torrencialmente. Un trueno las estremece.

BLANQUITA. “Amor obrero” se puede llamar la obra. Se trata de un obrero que se enamora de la hija del dueño de la fábrica y cuando él se entera lo despide y lo echa del pueblo por creer que no la merecía. La hija enferma de amor y muere. El padre dueño de la fábrica enloquece y se suicida y los obreros quedan todos en la calle, pero se juntan para salvar la fábrica y sus fuentes de trabajo…. Podemos hacer canciones para que participen todos los que quieran del pueblo y hacemos como algo…. Que se yo…algo de la comunidad que hable de una realidad de ellos y de…

ESTRELLITA. No diga estupideces. El teatro es otra cosa.

BLANQUITA. ¿Qué otra cosa? El teatro es lo que nos sucede, mirado por alguien… En este pueblo, como en cualquier parte del mundo, suceden cosas que merecen ser contadas. Y si una virtud tenemos nosotras las artistas, es convertir hechos ordinarios en sucesos extraordinarios.  ¿Y? ¿Qué me dice?… Teatro, Estrella, ¡lo único que sabemos hacer!

Estrellita se seca las lágrimas. Respira hondo. Mira a Blanquita.

ESTRELLITA. ¿Cómo me dijo que se llama el muchacho de la imprenta?

BLANQUITA. No le dije. Luisito se llama.

ESTRELLITA. Tráigalo, Blanquita.

BLANQUITA. Como digas, Estrellita.

ESTRELLITA. ¿Amor obrero?

BLANQUITA. Amor obrero.

ESTRELLITA. Buen título para una tragedia.

Se miran unos segundos. Sonríen y se abrazan. Luego unos segundos se sueltan como si el abrazo se les hubiese escapado.

ESCENA 3. EN CAMARINES.

En el camarín hay dos colchones apilados, un brasero, sillas y otros enseres propios de un lugar en el que han estado viviendo hace ya un tiempo. Blanquita cuenta dinero, son unos pocos billetes. Estrellita la mira expectante. Afuera llueve ferozmente.

ESTRELLITA. ¿Cuánto hicimos?

BLANQUITA. Doce pesos con treinta y cinco centavos.

ESTRELLITA. ¿Nada más?

BLANQUITA. La cooperadora de Madres nos prestó el brasero, la comisión directiva del Club Católico de Hombres nos colaboró con unos afiches que los niños del coro de la iglesia pegaron en todo el pueblo, y la comisión de fomento nos ceden las instalaciones. Todos ellos van de invitados…

ESTRELLITA. Eso es como media sala.

BLANQUITA. Nos prestan el teatro para vivir…

ESTRELLITA. Un par de colchones apestosos y…

BLANQUITA. Hay que ser agradecida, Estrellita.

ESTRELLITA. ¡Deje de usar mis latiguillos!

BLANQUITA. Le iba como anillo al dedo.

ESTRELLITA.  ¡Nuestro arte no vale más que un puñado de monedas roñosas! Qué desgracia.

BLANQUITA. La lluvia tampoco ayuda.

ESTRELLITA. ¡Todo en contra! Gira trunca…

BLANQUITA. (Entusiasmada) ¡Amor obrero es un éxito de público!

ESTRELLITA. ¡Y un fracaso de taquilla! ¡Nadie paga la entrada en este pueblo!

BLANQUITA. Tenemos casa y comida. Todo el pueblo colaboró con el vestuario, la escenografía, la música, los peinados, el maquillaje. Se sienten parte. ¿No es hermoso? (Sacude las monedas) Con esto nos alcanza para un boleto hasta Montecito…

ESTRELLITA. ¿Montecito?

BLANQUITA. Montecito, a unos 20 km de acá.

ESTRELLITA. ¿Y para qué iríamos a Montecito?

BLANQUITA. Para irnos de acá.

ESTRELLITA.  ¿De qué nos sirve irnos de un pueblo perdido en el medio de la pampa a otro pueblo pueblito perdido en el medio de la pampa?

BLANQUITA. No sé, decime vos. Es lo que hacemos hace 30 años… ¿No?

ESTRELLITA. Su sentido de la realidad me deja devastada.

Se quedan silenciosas. Estrellita recuenta el dinero. Blanquita se quita el maquillaje. Afuera llueve torrencialmente.

BLANQUITA. Por como viene el pronóstico del tiempo vamos a poder ahorrar para un boleto a la capital.

ESTRELLITA. ¿Y eso cuánto sería?

BLANQUITA. Como 350 pesos.

ESTRELLITA. ¡Nos va a llevar la vida!

BLANQUITA. Así es con el teatro.

Se oyen cacareos de unas gallinas, voces de personas y ovejas balar.

ESTRELLITA. ¿¡Y eso!?

Estrellita corre a abrir la puerta del camarín y espía.

ESTRELLITA. ¡Esto ya es el Arca de Noé!

Blanquita corre a espiar también.

BLANQUITA. ¡Don Benito trajo las ovejas! pobrecitas tenían el agua hasta el hocico…

ESTRELLITA. ¿¡Al teatro!? ¿¡Te parece!?

BLANQUITA. Y, es el lugar más alto.

ESTRELLITA. ¡El teatro es sagrado!

BLANQUITA. ¡Hay que decírselo al cura, que ya puso horario de misa mañana a las 18 horas!

ESTRELLITA. ¿¡Acá!? ¡Ah, no! ¿Cómo se le ocurre? ¿Misa en nuestro teatro?

BLANQUITA. Nuestro… nuestro… que digamos no es…

ESTRELLITA. ¿¡Y a la misma hora que la función de “Amor Obrero”!? ¡Ese cura es un desubicado! Que se vuelva a su iglesia.

BLANQUITA. Está bajo agua.

ESTRELLITA. Problema suyo. Mañana a las 18 horas acá hay función y el teatro no se toca.

BLANQUITA. Él dice que la misa es sagrada.

ESTRELLITA. ¡Qué atrevido!  ¡Que se busque su propio escenario! Este es nuestro. ¡Y que se lleve toda su escenografía para otra parte!

BLANQUITA. ¡Otra vez te ponés anarquista! Es el problema de tu vida, para vos todo es blanco o negro. No tenés grises… ¡Política se llama! Hay que consensuar, acordar, negociar con el otro sino nos vamos a quedar sin nada.

ESTRELLITA. ¡Política una mierda! Con el teatro no se negocia. Decile al cura ese que se mande a mudar de mi casa si no quiere que lo saque a patadas en el culo con monaguillos y todo. ¡Y que se lleve el San Benito ese que plantó en el medio de la platea! Me intimida semejante santo. (Pausa) ¿Desde cuándo nos tuteamos nosotras?

BLANQUITA. No te conviene enfrentar a Felipe.

ESTRELLITA. ¿¡Quién es Felipe!?

BLANQUITA. El cura.

ESTRELLITA. ¿Por qué le decís Felipe?

BLANQUITA. Porque se llama Felipe.

ESTRELLITA. ¡Padre Felipe!… en todo caso.

BLANQUITA. (Menea la cabeza)

ESTRELLITA. Qué…. ¡No me digas qué!… Con el… ¡Blanca María! (Se tapa la boca horrorizada)

BLANQUITA. Es un hombre como cualquier otro, ¿no?

ESTRELLITA. ¡Es un sacerdote! ¡Un religioso! ¡Un representante de dios en la tierra!

BLANQUITA. Algo de divino tiene, eso no te lo niego.

ESTRELLITA. ¡Sacrílega! ¡Profana! ¡Impía!

BLANQUITA. Mirá cuando querés qué lindo hablas, que florido tu lenguaje. Hasta te volviste religiosa de repente.

ESTRELLITA. ¿Pero no era que el cura pedía por nuestras cabezas en las homilías?

BLANQUITA. Política, Estrellita. Política…

ESTRELLITA. ¡Fornicar, se llama!

BLANQUITA. Te ponés ordinaria. Obtusa y ordinaria.

Estrellita resopla. Mira amenazante a Blanquita.   

ESTRELLITA. Así que tenés al cura de tu lado. Siempre encontrás la forma de enfrentarme uniendo fuerzas en mi contra y siempre lo hacés con las mismas armas. ¡Sacale provecho! Porque esa campanita que tenés entre las piernas dentro de poco no va a sonar más. Ya está bastante gastada de tanto tilín tilín…

BLAQUITA. No sea grosera, Estrella Esmeralda.

ESTRELLITA. ¡Ah! ¡No soy más Estrellita, ahora soy Estrella Esmeralda! ¡Mirá que bien! Qué bien la hacés. ¡Te aplaudo el drama! ¿Todo esto lo planificás o te sale así de desvergonzada nomás?… ¿Eh? ¡Hija de la mierda!

BLANQUITA. El exabrupto, Estrella. No es necesario.

ESTRELLITA. Si no te lo dijera, además de quedárseme atragantado hecho un cáncer de garganta, te tendría que saltar encima y reventarte a trompadas…

BLANQUITA. ¡Qué barbaridad! Que accionar tan inapropiado. ¿A qué se debe ese comportamiento varonil? ¿Está unido a esa idea loca que viene arrastrando desde que empezó a llover de querer interpretar usted a Hamlet, como la Sarah Bernhardt? Un Hamlet hecho mujer, eso puede funcionar en el Odeón de París, pero en la pampa gringa es un seguro fracaso. 

ESTRELLITA. ¡Límpiese la boca antes de hablar de los clásicos! (Despectiva)Reina del varieté. (Borracha de odio) ¿Y adónde lo hacen con el cura? ¿Eh? ¡Cuente! ¿¡Dónde!? ¿Acá? ¿Sobre estos colchones malolientes? ¿Entre bambalinas? ¡Diga! ¿Cómo lo hace? ¿La transporta al cielo o la hunde en el infierno? ¿Le hace ver la santísima trinidad o el tridente de Neptuno? ¡Cuénteme! ¡Lo quiero saber todo!

BLANQUITA. Se le está hinchando una vena en el cuello y no le hace bien. Medio verde se le pone no se la había visto antes. Mejor se calma que le va a dar un soponcio. ¿Para qué quiere saber?

ESTRELLITA.  Quiero saber todo lo que trama a mis espaldas. Tenemos al pueblo metido en el teatro con sus gallinas, sus ovejas, sus vacas echadas en la platea, desgraciándose sobre nuestras butacas y como si fuera poco ahora también el cura con sus oficios espirituales y carnales. ¡No quiero pensar cuando empiece con los casamientos, bautismos, funerales! No sé cómo nos vamos a organizar con la programación. Y usted igual encuentra un lugar para sus porquerías ¡y con nuestro principal enemigo!

BLANQUITA.  ¡Nos gusta tener sexo! ¡Sexo! Pronuncie la palabra conmigo: ¡sexo! No sea pacata, Estrella.  Sexo debajo del escenario, entre las escenografías y los vestuarios de antiguas obras. ¡Sexo a toda hora! A Felipe le encanta jugar. Se excita cuando me disfrazo de cortesana o de animalito (Ríe libidinosa) ¡Hay unos vestuarios de Blancanieves divinos! Este secreto se lo cuento a usted nada más porque es mi mejor amiga.

ESTRELLITA. ¡Asquerosa degenerada!…

BLANQUITA. No se haga la puritana. Lo peor de mujeres como usted es que quieren parecer lo que no son. Recuerde lo suyo en Colonia Margarita con el tesorero de la comisión de fomento en el Salón Blanco comunal, mientras yo la cubría con Amador. No se lo quiero traer a cuento otra vez, pero si insiste con las agresiones tengo que defenderme.

La mira. Pero no puede reaccionar. Está paralizada. Finalmente explota en llanto

ESTRELLITA. Me va a abandonar. ¿No?

BLANQUITA. (Dudosa) No… no… querida…

ESTRELLITA. Me va a dejar sola en este pueblo mugriento para irse con el hombre santo. Me va a dejar tirada como a un perro… ¡Cruel destino el de la fémina abandonada!

BLANQUITA. ¡Estrellita, Estrellita…! No empiece con la tragedia que le dan palpitaciones.

ESTRELLITA. ¡Me voy a colgar de la tramoya! A morir como las grandes heroínas de la historia del teatro universal. Voy a prender fuego todo y arderé en la hoguera como Juan de Arco… O atormentada como Lady Macbeth, ¡No!  mejor ahogada en el río como Ofelia, ¡Envenenada! ¡Eso! Como Fedra o Julieta ¡Eso! Es más romántico, más intenso…

BLANQUITA. (Deteniéndola) Estrellita, siéntese. No me haga la despechada. Tome asiento y respire, que la ficción le va a hacer mal. No es así como usted lo imagina…

ESTRELLITA. ¿Y cómo es? ¡Cómo!

BLANQUITA. Felipe y yo nos amamos, pero él tiene el problemita éste de que es cura y yo…. Yo… yo… yo la tengo a usted.

ESTRELLITA. (Se derrumba) ¿Me está diciendo que soy para usted una carga más pesada que la sotana del cura?

BLANQUITA. Usted a veces pesa más que el campanario.

ESTRELLITA.  ¡Va a dejar el teatro!

BLANQUITA. O él la iglesia.

ESTRELLITA. Ya la dejó. Está usurpando acá con su anuencia. ¡Traidora!

BLANQUITA. Hay lugar para todos, no sea egoísta.

ESTRELLITA. ¿Yo egoísta? ¡Qué coraje! La única que sólo piensa en sí misma es usted Blanca María Ugarte.  ¡Salga de mi vista! ¡Fuera! ¡Está despedida de la compañía! ¡Váyase!

BLANQUITA.  Esta escena ya la vivimos. Con usted no es posible avanzar ni en la realidad ni en la ficción.

Estrellita hunde el rostro entre las manos y solloza bajito. Blanquita le palmea la espalda.

ESTRELLITA. ¡Voy a hacer Antígona! No seré la heroína impoluta que escribe Sófocles. No, no. Haré mi propia versión: la de una mujer de verdad, con sus contradicciones y sus pasiones, enfrentándose a las injusticias de los hombres. ¡De los hombres de este pueblo! Ese cura es un Creonte, y me inspira. ¡Van a venir a verme los críticos de la capital, voy a salir en todos los diarios! ¡Será una innovación en el panorama teatral universal! No la necesito para nada.

BLANQUITA. Al menos ya no quiere suicidarse.

ESTRELLITA. ¡El teatro me da vida!

BLANQUITA. Bondades del teatro si las hay…

ESTRELLITA. A usted le dio de comer muchos años.

Se miran. Se reconocen en la otra como si estuviesen mirándose a un espejo.

Un tiempo.  

BLANQUITA. Felipe quiere que nos quedemos acá.   

ESTRELLITA. Jamás voy a compartir mi teatro con la iglesia.

BLANQUITA. No entiende.

ESTRELLITA. Entiendo perfectamente. Quiere meter al cura en nuestra compañía. ¿Cómo sería? Estrellita, Blanquita y Felipillo, varieté de tres. Recitado, canto y misa.

BLANQUITA. Lo que quiero decirle es que no hay lugar para usted Estrella Esmeralda Molinari.

ESTRELLITA. ¿Cómo que no hay lugar para mí?

BLANQUITA. No.  El edificio pertenece al pueblo y el pueblo necesita el teatro y la iglesia. Lo profano y lo sagrado. Usted sobra.  

ESTRELLITA.  Qué audacia de su parte Blanca María Ugarte. Así que es ahora usted es la que me echa a mí.

BLANQUITA. Así están las cosas. Con Felipe pensamos fundar una escuela de teatro en estas instalaciones. De día va a funcionar la iglesia y de noche el teatro.

ESTRELLITA. (Ríe) ¿Qué obras van a hacer? ¿La vida de San Pablo? ¡No ya sé! La de Magdalena, la prostituta a usted le saldría muy bien…

BLANQUITA. En la valija le puse el traje flamenco, dos trajes clásicos que le van a venir bien para la Antígona esa que quiere hacer, y le agregué de última un corse de encanje que las hermanitas Paviolo de la mercería me regalaron para mi cumpleaños, del que usted se olvidó, como siempre. A mí me queda chico de contorno a usted que es tablita le va a ir bien. (Le ofrece la valija) ¡Tenga! Sin rencores. ¡Buena vida y buen teatro!

Estrellita le quita la valija de un manotazo. Se seca las lágrimas con la mano. Va hacia la puerta.

BLANQUITA. ¡Ah! También puede llevarse los doce pesos con treinta y cinco centavos, a modo de indemnización. En Montecito puede armar el espectáculo ese de invertidos que fantasea hacer arruinando los clásicos para emular a la Bernhardt, y juntar fondos para el pasaje a la capital que tanto anhela. Quién le dice, por ahí termina en París. Me dijo Luisito, nuestro libretista, que Montecito es un pueblo muy progresista en la zona y les va a gustar un Hamlet con tetas. Bueh… no tanta, porque usted viene nivel del mar… ¡Agarre el billete, Estrella! No sea orgullosa.

ESTRELLITA. (Hace un paso hacia ella. Soberbia)Le mandaré una postal desde París contándole mi suceso si es que antes no lo lee en los diarios.

BLANQUITA. Buen viaje y merde.

Estrellita se va dando un portazo. Blanquita moquea. Se recompone. Afuera llueve torrencialmente.

ESCENA 4. A FLOTE.  

Las dos abrazadas a la estatua de San Benito, flotando sobre el escenario.  Se manotean tratando de mantenerse a flote.

ESTRELLITA. ¡Suelte ahí, Blanca María! ¡Agarresé de las patas, que el cogote es mío!

BLANQUITA. Siempre quiere la mejor parte, Estrella, igual que con los protagónicos.

ESTRELLITA. Qué coraje el suyo, su único propósito en la vida ha sido quedarse con todo lo mío. ¡No se mueva así que nos vamos a hundir! Estése quieta, ¡plomada!… ¿Qué hace? ¿¡Llora!? ¡Ahora llora también! ¡No sabía que dominaba el melodrama!

BLANQUITA. ¡Qué dolor, Estrellita, qué dolor! ¡Le entregué lo más preciado y así me pagó el hombre vil!

ESTRELLITA. Lo más preciado lo entregó hace mucho y deje de fabricar lágrimas, que le sale pantomima. Tanto berrinche por un amorío de jueves y viernes santo. ¿Qué pretende hacer? ¿Commedia dell´Arte? ¡Comedieta ramplona, la suya!

BLANQUITA. (Con grandes aspavientos) ¡Tratarme así! ¡Yo que le devolví la carnalidad a ese cuerpo infructuoso!

ESTRELLITA. ¡Ya se pasó al vaudeville y está a un gesto de caer en el burlesque

BLANQUITA. (Contorsionándose exageradamente) ¡Lo hice transitar por corcoveos y hondonadas, atravesando la geografía de mi pampa húmeda, lo he puesto a escalar a la cúspide del goce para desembocar en ríos dorados de placer!…

ESTRELLITA. Ponga fin a esa cursilería erótica, que, de sólo imaginármela, convulsiono. ¿Quiere ridiculizar el arte? ¡Pura opereta musical lo suyo! Las bailarinas de la Pigalle se ruborizarían con su pastiche de palabras extravagantes. ¡No se acapare el santo todo para usted!

BLANQUITA. (Estallando) ¡Horario central! ¡Horario central!

ESTRELLITA. (Pegándole en las manos a Blanquita que se acapara el santo) ¡Qué cura más pretencioso!

BLANQUITA. Al principio ni un sí ni un no, todo acordado. Bautismos a la mañana, misas por la tarde. Casamientos un viernes cada quince días, entierros a la siesta. La siesta es sagrada en el pueblo, pero lo superamos. Al matiné lo cedi por el confesionario. ¡Qué manera de pecar! ¡Y a la noche función de teatro! Hicimos una versión de la Tempestad tan hermosa, participó todo el pueblo, qué lástima que no pudiste verla…

ESTRELLITA. Me echaste como a un perro sarnoso.

BLANQUITA.  La trama así lo pedía.

ESTRELLITA. No sé qué hubiese sido de mi si las hermanitas Paviolo, que tienen un corazón grande como una casa, no me recogían y me tiraban un colchoncito en la mercería…

BLANQUITA. Ya sabe que cuando me enamoro, pierdo el eje. Un idilio nuestro amor desenfrenado, hasta que quiso dirigir él solito “La Pasión de Cristo” y arrebatarme el horario central con su versión maltrecha, desplazando mi Tempestad a horario matiné. Ese fue mi límite. Y el del presidente comunal que se dio cuenta de todo. Yo como una estúpida pensé que al cura lo iban a echar a patadas por impuro y a mí me iban a dar el teatro. (Suspira) Pero los hombres siempre se arreglan entre ellos.

ESTRELLITA. Un poco entiendo a Felipe, era semana santa.

BLANQUITA.  ¡La pasión de Cristo vs. la Tempestad! ¡Qué valor! Querer enfrentar los textos del evangelista a los versos del poeta del teatro universal. ¿¡Adónde irá a parar la humanidad!?

ESTRELLITA. De taquilla te superó ampliamente.

BLANQUITA. En semana santa la gente quiere ver morir a Cristo en la cruz por sus pecados y después verlo resucitar. ¡No existe ficción que pueda competir contra eso! 

ESTRELLITA. Es cierto, no existe.

Silencio. El suave oleaje las tironea.   

ESTRELLITA. ¿Dónde están todos?

BLANQUITA.  Agazapados en camarines, esperando dar el zarpazo final. Tenemos que estar preparadas. ¡Juntas y prevenidas, o nos sacan de acá!

ESTRELLITA. El pueblo, Estrellita. ¿Dónde está el pueblo? Por las hermanitas Paviolo le pregunto, por Luisito el guionista de la curtiembre, Juanita la enfermera… No por la fuerza pública. Esos sé muy bien dónde están siempre.

BLANQUITA. ¿Estarán en la platea?

ESTRELLITA. No creo, deben estar entre bambalinas. ¡Suelte las barbas de Benito!

BLANQUITA. ¡Suelte usted que no sabe ni cómo tocar una estatua!

ESTRELLITA. No sé por qué me parece que esta historia ya la vivimos…

BLANQUITA. Con el agua al cuello nunca…

ESTRELLITA.  ¡Desde que la conozco que vivimos con el agua al cuello! Al menos tenemos al San Benito, que flota.

Un correntada las arrastra un poco.

BLANQUITA. Tira fuerte la corriente ahora…

ESTRELLITA. ¡Hay que aguantar! ¡Hay que aguantar como hicimos siempre!

BLANQUITA. Si superamos lo de Amador, podemos enfrentar al cura, al presidente comunal, al cuerpo policial y a la liga de amas de casa… (Estrellita estalla en llanto) ¡Qué! ¿No lo superó? ¡Estrella Esmeralda Molinari! Si no logra dar un paso adelante en la realidad y dejar atrás la infamia de ese hombre que no lo vale, tampoco podremos avanzar en la ficción. ¡Se lo advierto! ¡Caeremos nuevamente en la revista criolla! Y a usted los géneros populares no le van, ahora que anda en lo clásico…

ESTRELLITA. ¡No, no! Fue un desliz que duró un segundo, ya me repongo, ya está, ya está…. ¿Subió un poco más el agua? ¿O me lo parece a mí?

BLANQUITA. Subió. Vamos a terminar colgadas de la parrilla, qué imagen dantesca. Se me están entumeciendo los dedos…

ESTRELLITA. Y a mí los parlamentos… ¡No tironee!

Comienzan a disputarse el santo, tironeando fuertemente. Finalmente, Blanquita cede y lo empuja hacia Estrellita.

BLANQUITA. ¡Quédeselo! Mire si a esta altura de la vida un santo varón me va a mantener a flote…

ESTRELLITA. ¡Por una vez en la vida tiene razón! ¡Guárdeselo! Es todo suyo, como hizo siempre con todo lo mío…

Se suelta y empuja la estatua hacia Blanquita.  Una bruma gana el espacio. Todo se vuelve sórdido, fantasmal. Un fuerte oleaje las separa. Se alejan una de otra, se pierden en la inmensidad.

ESTRELLITA. Blanquita… Blanquita ¿dónde está?… Blanquita… busque el cenital así no se pierde…

BLANQUITA. ¡Estrellita! ¡Estrellita!… ¿se fue?… Estrellita… estoy enceguecida, este frontal me barre todo…

ESTRELLITA. ¡Blanca María Ugarte! No juegue con mi sensibilidad.

BLANQUITA. Estrella Esmeralda Molinari, no me gustan los monólogos…, vuelva…

ESTRELLITA. ¡Blanquitaaaa!…

BLANQUITA. ¡Estrellitaaaa!…

El agua las arremolina, las aleja más. Se buscan en la inmensidad del escenario. Han quedado solas, vulnerables.

ESTRELLITA. Blanquita usted a veces es como un escenario vacío para mí. Una boca oscura y profunda, olor a madera húmeda, telas raídas, retazos de decorados apilados en un rincón. Pero cuando se encienden las candilejas y se para a mi lado, me reconozco en su voz, en su cuerpo. Nos miramos y nos presentimos. Le lanzo un parlamento y usted me lo devuelve mejor y se arma la magia del teatro. Las heridas de la vida se me curan un poco y ya no me siento tan sola. ¿Qué sería de mí si no pudiese subirme a un escenario al lado suyo? Un eterno y triste monólogo, sería. Un personaje marchito, una presencia muda y borrosa.

BLANQUITA. Estrellita, la conozco tanto que siento que en este momento hasta me extraña, aunque nunca me lo diga. En la ficción, claro.  El oficio de la actuación es el oficio de la persistencia y de la necesidad. También de la pasión, como cualquier otro oficio. Como el panadero cuando amasa el pan o la maestra que se desvela porque el alumno no aprende. Después de un mal día, lo único bueno que tenemos es el teatro. Sentir que estamos una al lado de la otra, poder decirle un texto para que se enlace al suyo y lentamente se arme la trama como en un baile, esperando el aplauso final. Por estos tiempos subirse al escenario es un milagro, y un milagro es siempre una ficción.

Desde camarines se oyen voces y urgencias. Ellas a la distancia, buscándose.  

ESTRELLITA. ¡Blanquita!… ¿Me oye? …

BLANQUITA. Sí, sí. La oigo, Estrellita.

ESTRELLITA. ¿Escuchó todo lo que dije?

BLANQUITA. Si, todo.

Silencio distanciado.

BLANQUITA. ¿Y usted? ¿También me escuchó?

ESTRELLITA. Si, también

Unos segundos de silencio que las une lentamente. Las voces de la fuerza pública crecen.

ESTRELLITA. ¿Cómo ve a las hermanitas Paviolo para el coro?

BLANQUITA. La mayor tiene una dicción privilegiada, la menor, voz de pito que podemos disimular. A Ernesto, el que tiene el taller mecánico camino al cementerio… ¿Lo ubica?

ESTRELLITA. Tiene unas manos magníficas, y un humor de perros.

BLANQUITA Y ESTRELLITA. ¡Creonte!

ESTRELLITA. (Entusiasmada) ¡Si, Ernesto será Creonte!

BLANQUITA. El Doctor Alonso se destacaría como Tiresias.

ESTRELLITA. ¿Qué Doctor Alonso?

BLANQUITA. ¡El Doctor Alonso! ¡El médico del pueblo! Está casado, pero es muy guapo.

ESTRELLITA. ¿Qué?… Usted…ya…

BLANQUITA. Es frondoso y perfumado como un eucalipto y tiene una voz engolada de galán de radioteatro. Hace unos días me hice ver de un dolorcito acá en el pecho que tenía…

ESTRELLITA. Por un segundo pensé en cederle Antígona, pero ya se me pasó. Con usted, vuelvo siempre al primer acto.

BLANQUITA. Toda Antígona necesita su Ismena, y toda Ismena su Antígona.

Las dos resoplan, se buscan con la mirada. Desde camarines, la fuerza pública a punto de irrumpir. Desde bambalinas el murmullo del pueblo que acompaña.  Los textos de Antígona son como una soga de salvación que las va enlazando. Estrellita resueltamente diva.

ESTRELLITA. “Tú, Ismena, mi querida hermana, que conmigo compartes las desventuras que Edipo nos legó, ¿sabes de un solo infortunio que Zeus no nos haya enviado desde que vinimos al mundo?” …

BLANQUITA. (con idéntico divismo) “Ninguna noticia, Antígona, ha llegado hasta mí, ni agradable ni dolorosa, desde que las dos nos vimos privadas de nuestros hermanos, que en un solo día sucumbieron el uno a manos del otro” …

Entre bambalinas se oye al coro, al pueblo que se suma.

CORO/PUEBLO: ¡Rayos del Sol naciente! ¡Oh tú, la más bella de las luces que jamás ha brillado sobre Tebas la de las siete puertas!…

Estrellita y Blanquita siguen con los parlamentos de Antígona, en apasionada actuación, hasta que el agua y la oscuridad se las devora.

FIN


IMAGEN. Gira trunca. Teatro El Extranjero. Dirección: Sergio Grimblat. 2023. Foto: Leandro Allochis.

Deja un comentario